miércoles, 17 de enero de 2018

Ellas también juegan, por DelyAdela: Sentimientos.

Creía yo que la entrada más difícil que había escrito era la de Peque, ¡qué ilusa! Como dice el refrán, “otro vendrá que bueno te hará”.

Desde que escribí y se publicó esa entrada, tengo ideas o desarrollo ideas que ya tenía, pero no acabo de encontrar el modo o la manera de desarrollarlas y, la verdad, tampoco creo que tenga tantos seguidores como para hacer una encuesta sobre el tema a tratar (que sepáis que soy muy de encuestas, hice una hasta para ponerle el nombre a mi hija…; para él no me hizo falta, lo decidió la hermana, jajaja, que si no…).

Bueno, el caso es que, con varios frentes abiertos, me doy cuenta de que todos mis escritos salen del sentimiento, de que escribo sobre lo que me provoca “mi vicio” (uno de tantos, hay que reconocerlo). Escribo de los equipos que me gustan, de personas a las que les tengo cariño, de otras que me dan un poco de envidia, sana por supuesto, por ser como son… Claro que, con mis conocimientos técnicos, no me puedo poner a contaros resultados, jugadas, mejores acciones en un partido,…; además, y por suerte, últimamente hay páginas y cuentas de Twitter que lo hacen muy bien y nos mantienen informados de todo al minuto.

Así que, en el fondo, yo creo que se trata de eso, ¿no os parece? Se trata de sentimientos.

Yo no voy a un partido a juzgar si la rotación de balón es la adecuada, si el porcentaje de triples es malo o bueno, o si hay que meter los tiros libres, ¡por favor! Y que conste que sí lo hago a veces, lo comento con los que tengo confianza o, en momentos de “calentón”, incluso por redes sociales y, sobre todo, lo digo cuando salgo de un partido que se ha perdido por no haber luchado más, es decir, no por haber perdido, sino por cómo se ha perdido.

Y ahora, sí que voy a hablar de sentimientos, de los que tengo cuando voy a un partido de mis chicas del CAU, al que este año, perdón, esta temporada, estoy consiguiendo ir a ver bastante a menudo, aunque no siempre completos (y no quiero que estas chicas piensen que me voy antes por sentirme decepcionada, ¡eso nunca!), sino más bien por la hora a la que juegan, por alguna corrientilla que se nota allí, por la tentación de tomar el vermut, … (¡hay tantos vicios!). Como iba diciendo, al igual que cuando leo un libro no me planteo si los signos de puntuación son los adecuados o cuando veo una película no me planteo si el plano es correcto o no, cuando voy a verlas, no pretendo ver sólo una victoria, es decir, no voy sólo a verlas ganar; cuando voy a verlas, sé que voy a sufrir, sé que voy a alegrarme cuando entra ese triple limpiamente, sé que voy a tensarme cuando veo que se falla estando solas bajo canasta; sé que voy a morderme las uñas cuando el balón gira y gira por el aro sin decidirse a entrar o salir… No os voy a decir que sienta hasta el cansancio cuando el partido se convierte en un correcalles porque, sentada en la grada, como mucho, hago ejercicio de cuello y sería pasarme un poco. Y que conste que me encantaría que llegara esa victoria. No sé si seré rara o no, lo que sí sé es que voy a verlas porque ellas despiertan ese sentimiento en mí, el del apoyo incondicional. Así que os seguiré hablando alguna que otra vez de estas chicas del CAU. No sé que sentimientos tendrán ellas ahora mismo, no sé como llevarán que no les estén acompañando los resultados, que los titulares que les dedican últimamente sean del tipo “nuevo varapalo”, “más de lo mismo”, “año nuevo, mismas miserias”, o que les digan que “no son de esta liga”. No niego que los resultados no están llegando, que no están ganando, que empiezan el año como acabaron el anterior, pero yo seguiré animándolas porque creo que se lo merecen, porque creo que no tiene que ser fácil ir a entrenar durante la semana cuando parece que no se nota luego en la pista; no debe ser fácil salir a jugar con la sensación de que todo el mundo cuenta con que perdáis porque es lo que lleváis haciendo toda la temporada.

Eso sí, tengo una pequeña queja que daros. Lo que sentí en el último partido, hace un par de días, fue ver un poco de derrotismo, de desilusión (pero vuestra, como que no os lo creéis), no sé como explicarlo bien, pero me transmitisteis un poco de “desgana”. Y eso no chicas, no salen las cosas, las canastas no entran, vale, pero me pareció (desde mi gran desconocimiento técnico, lo recalco una vez más) que no luchabais, que no corríais…. Rendirse es una opción, por supuesto, claro que se puede, anda que no lo habré hecho yo veces (que es más fácil hablar que practicar con el ejemplo), pero no os sintáis decepcionadas, aburridas, ni escuchéis sólo lo negativo. ¡Hay que seguir peleando, luchando y disfrutando!

Yo, por mi parte, intentaré seguir escribiéndoos de lo que siento, de lo que me emociona, o no, de nuestro baloncesto femenino, de jugadoras que me encantan y de cosas curiosas que me hacen sentir añoranza de mis tiempos mozos…

Me despido ya, no sin antes gritar un: ¡Vamos CAU! ¡Hasta el final!

Porque, ¡Ellas también juegan!
 

#ellastbjuegan

#delyadela

#blogperez

#seccionbasket

 

jueves, 11 de enero de 2018

Cuestión de "no querer".


El diálogo que se desarrollaba hace unos días a mi lado tenía como protagonistas a dos chicos en edad adolescente; debían rondar los dieciséis o diecisiete años, un chico y una chica. La conversación no tenía desperdicio y versaba sobre un tema que a mí personalmente ya me preocupa desde la pasada temporada por algunos casos que hemos tenido en nuestro círculo deportivo cercano. La chica preguntaba al chico el motivo por el que había dejado de practicar su deporte favorito, al que se dedicaba, al parecer, desde hacía varios años y no se le daba nada mal, según ella comentaba. Él, serio y concentrado en hallar una respuesta a la altura de la pregunta, le contestó en un tono que llevaba implícita la razón total sobre esta cuestión: “No tengo tiempo. Además, mis padres siempre me están diciendo que lo deje, que me ocupa mucho tiempo y que ellos tampoco tienen tiempo libre para estar llevándome a los partidos cuando no tengo con quién ir”.

Bien, pues hoy ha llegado el momento de abordar el tema del abandono deportivo, orientado al baloncesto en mi caso. Sé que este es un tema muy controvertido, complicado, que levanta ampollas a algunos y calla las bocas de otros y que hay opiniones muy diversas y variadas, dependiendo del punto de vista desde el que se mire.

El abandono de la práctica deportiva, sobre todo en adolescentes, es cada día más frecuente, aunque es algo que siempre ha sucedido al llegar a esa edad en la que las prioridades empiezan a cambiar, y no siempre van orientadas hacia lo correcto. Si les preguntamos el motivo del abandono a estos chicos, obtendremos las más variadas respuestas, aunque la más frecuente es la de “no tengo tiempo”, falso en la mayoría de los casos. Los chicos no dejan de practicar baloncesto de la noche a la mañana por no tener tiempo para ello, sino que han encontrado otra cosa a la que prefieren dedicar esas horas que, durante años en muchos casos, dedicaban a entrenar. Puede ser salir con los amigos, puede ser jugar a la Play, puede ser pasear con la novia o novio, pero casi nunca es por no tener tiempo para estudiar, como nos gusta mucho decir a los padres. “Mi hijo ha tenido que dejarse el baloncesto porque no tiene tiempo para estudiar”… Frase muy típica que todos hemos escuchado más de una vez y a la que yo, sinceramente, nunca sé cómo contestar, se me pone cara de tonta y me quedo sin palabras. Porque pienso: “madre mía, debo ser una mala madre, que empujo a mis hijos constantemente a estar implicados con su equipo, a no dejarlos colgados, a no faltar a entrenar,…”. Lo cierto es que ese hijo que ha tenido que dejarse el baloncesto para poder estudiar más, no dedica muchas más horas que antes al estudio, sino que, si antes dividía su tiempo libre entre dos actividades (salir con los amigos y entrenar, además de estudiar, por ejemplo), ahora solamente tiene que dedicarse a salir y a estudiar, lo que hace que su carga mental y física sea menor y él se encuentre más a gusto habiendo “eliminado” el peso de los entrenamientos de su agenda. No es cuestión de no poder, es cuestión de no querer. Está claro que llega un momento en el que la decisión o consejo de los padres sobre este particular deja de ser decisivo, ya que en esas edades de categoría junior, son ellos los que van inclinándose hacia un lado u otro, pero también está claro que un pequeño empujoncito y una charla sobre el compromiso y la responsabilidad por nuestra parte nunca viene mal.
Ahora vamos al siguiente punto. Al mismo tiempo que se produce el abandono de la actividad física, se abandona al equipo, dejas tirado a los que tienes a tu lado y a los que han luchado y compartido contigo buenos y malos momentos a lo largo de los años. Y eso, es más difícil de arreglar. Cuando el equipo que lucha a tu lado, pierde la confianza que tenía puesta en ti, cuando el equipo se siente abandonado, es muy difícil recuperar esa confianza necesaria para hacer andar un equipo. Tenemos que tener en cuenta que practicar baloncesto implica otras cosas además de hacer deporte. Como deporte de equipo por excelencia, el baloncesto se ha caracterizado siempre por ser un deporte “generador de valores”, un deporte educativo y formativo que enseña a nuestros hijos desde pequeños a trabajar en equipo, a compartir su tiempo libre con otros niños en un entorno sano, les enseña la responsabilidad de trabajar junto a sus compañeros para lograr una meta común. Les enseña a saber ganar y a saber perder, a ser generosos y humildes en sus triunfos, a encarar la derrota con sabiduría. Les enseña cómo formar parte de un todo en el que la individualidad queda a un lado para remar todos juntos. Cuando uno de los componentes del equipo decide abandonar en medio de la temporada y dejarlo “colgado”, no sólo le está dando la espalda a su deporte, no sólo está dejando de jugar, sino que está dando la espalda a los jugadores y a su entrenador, a esos que remaban junto a él.

Hay otro punto que también es muy importante en este caso y que todos los entrenadores con los que hablo siempre me comentan: el castigo a los hijos con no ir a entrenar. Siempre ha sido muy típico eso de castigar sin el entrenamiento del deporte que practican; es algo que les gusta y nosotros, sin ningún problema, se lo quitamos cuando los estudios no van bien, cuando hacen algo mal o cuando ya nos tienen hasta arriba con sus cosas. Sin embargo, los dejamos salir el fin de semana con los amigos o no les quitamos la videoconsola de turno. No, les quitamos el deporte que tan sano es y tan bien les viene para todos los ámbitos de su vida, sin tener en cuenta que también es una actividad formativa y educativa. Claro, consecuencia directa de la poca importancia que damos a la práctica deportiva de nuestros hijos (con decir eso de “¡ni que se fuera a ganar la vida jugando al baloncesto!, tenemos bastante) es el momento del abandono de algo en lo que tampoco se sienten apoyados, ya que perciben que en casa no se le da importancia, por lo que dejarlo no les va a suponer ninguna bronca.

Por último, y no menos importante, hay que hacer mención a la parte de responsabilidad en esto del abandono que también tienen los entrenadores. No en vano, son ellos los encargados de motivar, formar y orientar a los jugadores de su equipo de manera que se sientan parte importante de ese todo que antes comentábamos. Está claro que el peso que cada jugador tiene en el equipo es diferente dependiendo de sus habilidades, su forma física, su empatía con el resto, su implicación,… Cada jugador es un mundo y cada uno de ellos aporta lo que puede dependiendo de sus cualidades deportivas, algo que a veces los entrenadores no tienen en cuenta, apartando del equipo a ese jugador más débil o menos decisivo, sin darle la importancia necesaria al esfuerzo que realiza ese niño para mejorar y sentirse parte importante del equipo. Esta situación, y hablo con conocimiento de causa, termina, sin ninguna duda, con el abandono por parte del jugador, aunque en la mayoría de los casos se produce un cambio de equipo y no un abandono total.

En definitiva, y sea por la causa que sea, es una pena que nuestros hijos dejen de lado esa actividad deportiva que tanto les ha gustado practicar durante su infancia y adolescencia por pensar que no tienen tiempo para todo, por no tener el apoyo y orientación necesarios en casa o por no sentirse apreciados y valorados por sus entrenadores. Esos tres pilares básicos en la formación de nuestros hijos deberían ir, siempre, de la mano y enseñarles que, con trabajo, esfuerzo e interés, todo es posible.

 
 
Bss.

viernes, 24 de noviembre de 2017

La "Peña El Fortín" irrumpe en Pumarín.

De las muchas cosas que componen la grada de Pumarín los días de partido de LEB ORO, hay una que merece la pena destacar. Ya en pasadas temporadas, la afición ha sido un punto clave en más de una ocasión, según dicen también lo jugadores, cuando los minutos se atragantan y las jugadas no salen, o cuando el ánimo en la cancha empieza a decaer y los de abajo necesitan que alguien les haga llegar algo de optimismo y fuerzas en forma de rugido. Los que hemos disfrutado de esas tardes y de ese espectáculo, los que hemos rugido y pataleado alguna vez allí, damos fe de que, llegar, llega.
Así, hace ya unos cuantos años, se empezaron a gestar en la grada amistades de esas de partido, de sábados por la tarde que, unidos a la cercanía que proporcionan las redes sociales, crecieron hasta el punto de unirse y crear lo que por fin esta temporada es una realidad. Su nombre lo dice todo, Peña El Fortín, un homenaje al lugar donde se imaginó, se diseñó y finalmente se creó; un homenaje a la cancha que impulsó a sus integrantes a dar un paso más en su compromiso con el equipo al que siguen ciegamente vaya donde vaya y, lo que es más importante, vaya como vaya.


Mañana, día 25 de noviembre, tras el partido del Unión Financiera Baloncesto Oviedo en casa, tendrá lugar el acto de presentación de una peña que nace con un único fin y un propósito claro que nadie debe perder de vista: apoyar y seguir a su equipo, ser ese nexo de unión, tan necesario hoy en día, entre la grada y los jugadores, ser la afición que todo club desea tener. Y ellos lo son.
Yo, como muchos ya sabéis, tengo la suerte de ser amiga de alguno de esos creadores, además de seguidora de este club al que animan cada semana (#yosoyocb), y he aprovechado el "enchufe" para que una de ellas, Luchi Ramos, me cuente un poco cómo este deseo acabó siendo una realidad.  
"Esta peña surgió entre risas y bromas de un grupo de gente que animaba en los partidos, cada uno por su lado, haciendo el mayor ruido posible e intentando despistar al equipo contrario detrás de la canasta. Empezamos a trabajar un poco más en serio en la animación del partido de la Copa Princesa y aquello fue yendo a más semana tras semana. ¡Hasta nos hemos disfrazado, lanzado confetti y confeccionado una bandera gigante entre todos!
 El llegar a formalizar esta unión de la afición costó un poco, ya que todos queríamos trabajar juntos pero nadie quería ocupar cargos de responsabilidad, que era lo que nos echaba para atrás a todos, hasta que después del verano, en caliente, decidimos hacer realidad esta idea con la idea y yo decidí asumir ese puesto que nadie quería.
La Peña El Fortín está actualmente formada por unos sesenta socios y, entre los deseos que tenemos y que nos unen en este proyecto, destaca por encima de todos el seguir animando al equipo, el seguir creciendo, que la gente se una a nosotros en los partidos. ¡No hace falta ser de la peña para animar!
Entre las actividades que estamos organizando a corto plazo, destaca el conseguir llenar un autobús para acompañar a nuestro equipo a Palencia. Aprovecho para agradecer desde aquí al Grupo Vega su apoyo y ayuda en todo esto, ¡gracias!
También nos gustaría, en un futuro no muy lejano, tener un sitio reservado para los componentes de la peña y poder estar sentados todos juntos. Ahora mismo estamos dispersos por Pumarín y no estamos sincronizados, ya que es difícil; animamos cada uno por nuestro lado y lógicamente sería más fácil animar todos al tiempo, lo que se conseguiría estando juntos en el mismo sitio. Además, y siempre con el consentimiento del club, arreglamos los bombnjnca!os que el propio club nos dejó y solemos ir a los partidos con un "uniforme", compuesto por un sombrero y polo, que nos identifica como miembros de la Peña El Fortín. ¡Ahhh! Y tenemos una insignia, ¡el cuélebre! Hemos hecho también unas tazas con esta imagen que nos identifica.
El día 25, mañana, tendrá lugar la presentación oficial de este proyecto, a la que esperamos nos acompañe algún jugador del Unión Financiera Baloncesto Oviedo y toda la gente del club que quiera venir a pasar un buen rato. Habrá música, sorteos y alguna sorpresa que no te cuento...".

Bueno, pues habrá que pasar por La Industrial mañana después del partido.... ¿No???

Os deseo mucha suerte en todo, Peña El Fortín. Estoy segura de que Pumarín ¡ruge ahora más que nunca!

Bss.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Ellas también juegan, por DelyAdela: Paula Bergel.



Nada más decidir meterme en este “lio” tenía claro tres entradas que quería escribir. Dos de ellas ya las hice pero me faltaba escribir esta, que debería haber sido la primera pero que está resultando la más difícil. No sé cuántas veces me senté delante del ordenador a escribirla, cuántas empecé y borré todo lo que tenía escrito, cuántas me dije “pero ¿dónde vas, que no tienes ni idea?”. O cuántas tenía muy claro en la cabeza lo que quería decir mientras iba andando por la calle pero que según llegaba a casa se me iban todas las ideas.
 


 

Hoy, vuelvo a intentarlo.

¿Por qué precisamente hoy? Porque sufrí una especie de retroceso en el tiempo, creo que en argot cinematográfico lo llaman algo así como flashback.

Me tocó hacer mesa en un partido alevín femenino. Y allí estábamos, en un patio de colegio de esos en los que tienes a los padres justo detrás del banquillo, al lado de la mesa preguntando de vez en cuando “¿cómo vamos?”. En un momento determinado, una madre gritó detrás de mí, dijo algo muy parecido a lo que solía chillarle yo a la mía, algo así como “por tu madre, no falles eso”. Y, de repente, habíamos vuelto hacia atrás en el tiempo. Me vi en ese patio de colegio, o en otro similar, en el que los padres no tenemos sitio para sentarnos y nos ponemos tan cerca de la cancha que parece que vamos a saltar de un momento a otro, y me vi animando a un equipo alevín femenino, miré al banquillo y allí estaba, de pie, animando y dando instrucciones… Conste, pasaron algunos años desde que era mi hija la que jugaba en ese equipo alevín, pero no os voy a decir cuántos, ni se nos notan (bueno, a mi hija sí se le notan, lo contrario sería raro).

De Paula Bergel os puedo contar algunas cosillas, aunque ya le hicieron entrevistas y videomontajes con sus mejores jugadas, así que seguro que estáis bien informados. Jugó en Teresianas, dónde también estudió (por cierto, yo también hice el BUP allí, aunque no compartimos aulas, ya que yo estuve unos añitos antes, jajaja), en el OCB, en Liga femenina 2 con el Universidad de Oviedo y de vuelta al sénior del OCB. Si no me equivoco, que la memoria ya empieza a fallarme, fue elegida dos años consecutivos mejor jugadora sénior femenina. Consiguió dos ascensos por lo menos; con el OCB se proclamó campeona de liga en la temporada 07/08 ascendiendo a primera nacional pero por alguna razón de esas extrañas que pasan a veces, el equipo desapareció y ella se incorporó al CAU, con este equipo consiguió el ascenso a LF2 en mayo del 2012. También fue campeona de España de baloncesto universitario en mayo del 2011… Vamos, no se le daba nada mal.
 


 

Ahora es entrenadora, lleva años entrenando en infantiles, cadetes, junior... Siempre en equipos femeninos, sola o acompañada, de primera entrenadora o de segunda… Hace un poco de todo y le da tiempo además a ser la coordinadora de los equipos femeninos en su club de tantos años. También como entrenadora ayudante en la selección asturiana infantil consiguió un ascenso, fue el año en el que, con Gonzalo Bedia, se ascendió a Especial en Zaragoza.

Peque, que es como me acostumbré ya hace años a llamarla, aunque realmente nunca le pedí permiso para utilizar su nombre “más familiar”, es en buena parte la culpable de que yo esté metida en esto. Y no me refiero tanto al blog, sino a que ella es culpable de que me haya implicado de alguna manera en el baloncesto, en el baloncesto femenino sobre todo. Siempre me gustó, desde que era bastante joven, pero desde el momento en el que se convirtió en nuestra entrenadora me terminó de enviciar.

Inés ya había empezado un par de años antes a ir a baloncesto como actividad extraescolar, pero fue cuando aparecieron tres chicos jóvenes y con muchas ganas cuando empezó de verdad a jugar a baloncesto (Paula, Marta y Pangua, quien volvió un par de años después y fue el que terminó de enviciar al mío…; como veis encuentro “culpables” fácilmente). De aquella, Peque y Marta, la otra entrenadora que tuvieron y a la que perdí hace tiempo la pista (reconozco ser muy cotilla, sobre todo en redes sociales, que resulta relativamente cómodo y fácil seguir “en contacto” con alguien aunque ese alguien no lo sepa), jugaban en el equipo sénior del OCB. De hecho, la primera vez que fui a ver un partido en Pumarín, no fue a ver el equipo de los “mayores”, el que paso a paso consiguió llegar a Oro y llenar ese polideportivo, no, fuimos a ver jugar al sénior femenino. Por cierto, tuvimos sitio de sobra, éramos lo que se suele decir “cuatro gatos”. No recuerdo contra quién jugaban en aquella ocasión, sé que era contra algún equipo de Avilés, lo cual no es decir mucho ahora mismo, ya que es una ciudad en la que el baloncesto femenino “se nota”.

Peque también es “culpable” de mi pequeño vicio con el CAU. La primera vez que las fui a ver era porque jugaba ella y había animado a sus chicas a ir a ver la fase de ascenso que se jugaba en Oviedo. Y, creo que ya os lo conté, me quedé prendada de ese equipo (al que sigo animando vía Twitter y vía grada, muy pocas veces, la verdad).
 

 

Desde alevín, con cortes, con otros entrenadores, de primera, de ayudante…, Peque siempre estuvo ahí. Por eso, siempre que hablamos en mi casa, ella es la Entrenadora de Inés. Por supuesto que hubo otra gente, con mejor o peor “suerte”; entrenadoras que además fueron su catequista, que le enseñaron a postear y siempre la animaron desde la grada e, incluso, quien la desanimó (porque tiene que haber de todo) o quien, además de entrenador, hizo de taxista toda la temporada, pero, y me repito, ella es la Entrenadora. Seguramente haya también gente con la que ella no haya “congeniado”, no haya tenido buen rollo o que no la considere tan buena jugadora o entrenadora, repito que tiene que haber de todo, pero ella fue la que se preocupó cuando mi hija se dio el golpazo en la rodilla (a quién se le ocurre lanzarse contra la esquina de una canasta…), la que se asustó cuando se le desmayó en un entreno por no haber merendado bien… Seguramente, después de sus padres, evidentemente ese honor no me lo quita tan fácilmente, es la persona que más broncas, riñas, discusiones y charlas-terapia haya tenido con Inés. Incluso tuvo la suficiente moral de irse a Rusia con un equipo cadete con tan poca memoria que se olvidaron del trofeo de subcampeonas… ¡No sé cómo no las mataste entonces, Peque! Supongo que era más fácil devolvérnoslas enteras a los padres, aunque seguramente ganas pasaste.

Ahora ya no es ni entrenadora ni compañera (hubo un año en el que maestra y aprendiz compartieron equipo) de los míos, pero seguimos coincidiendo de vez en cuando, ella como entrenadora y yo en la mesa. Y yo sigo, a mi manera dándole la brasa, como siempre. Por eso creo que se merece este pequeño reconocimiento por mi parte porque, aunque te llame Peque, eres GRANDE, enorme jugadora y entrenadora. ¡¡¡Mil gracias!!!

 
Porque, ¡Ellas también juegan!

 

 

 

 

 

 

jueves, 2 de noviembre de 2017

Una buena tarde en casa del Gijón Basket 2015.


La tarde se presentaba agradable, día festivo en España y, en Asturias, además de esto de ser festivo, la temperatura acompañaba, a pesar de que en Gijón, de vez en cuando (o casi siempre) tira un viento que corta. Pero ayer, como os digo, no era el caso. La cita era interesante y muy de agradecer. El Gijón Basket 2015, club amigo del mío por diversos motivos, tuvo a bien invitarnos al encuentro de Liga EBA que se disputaba en la ciudad, categoría en la que este año lucha un equipo recién estrenado y cuyos entrenadores, como ya sabéis, forman o han formado parte de CB Laviana. Así que, además de la expectación que puede despertar visitar el Palacio de los Deportes de La Guía, con su cancha ACB, su parqué reluciente, ese marcador que casi te ilumina la mirada cuando alzas la vista y esos casi siete mil asientos que esperan ansiosos la visita de los aficionados a esto de la canasta, se unían las ganas de ver en el banquillo a dos buenos entrenadores y amigos y, además, ver a nuestros equipos alevines disfrutar de un partido “de mayores” y entretenerse durante el descanso tirando en esas magníficas canastas.
 

La cita no defraudó, y no lo digo solamente por la victoria (tercera consecutiva) que consiguió el equipo. Cierto que el pabellón, tan grande, no se llenó (entenderéis que es muy complicado conseguirlo), pero a mi espalda no cabía ni un alfiler. Los aficionados, casi todos de la misma ciudad, fueron llegando poco a poco, cuando nosotros ya estábamos sentados y disfrutando de los momentos previos al encuentro, ese momento en el que cada jugador se concentra como suele, y como puede, para darlo todo mientras calienta bajo la atenta mirada del entrenador, que también lleva lo suyo en ese preciso instante. Los chicos, nuestros pequeños alevines, estaban entusiasmados ya en esa previa al partido, no os digo nada de cómo pasaron la segunda parte del encuentro tras el subidón de haber estado abajo, en la cancha, durante el partidillo que jugaron en el descanso. Los gijoneses animaban a su equipo, absolutamente cierto, pero los lavianeses no pararon de aplaudir, levantarse, sentarse, volver a levantarse, lanzar vítores y gritos de ánimo a los jugadores y de disfrutar de un encuentro que nos gustó a todos.
 


 
Supongo que esperáis una crítica del partido, pero yo… no sabría ni por dónde empezar. Aficionada, sí, pero no experta. Solo os diré que tuve la ocasión de ver a un extraordinario Rubiera que me dejó, en ocasiones y por momentos, con la boca abierta, para mí el mejor del partido con diferencia, aunque en conjunto debo decir que los chicos de Fran y Manu me dejaron con un muy buen sabor de boca que espero repetir. El equipo le tomó la medida perfectamente a su rival, para mí un flojo Instituto Rosalía de Castro al que le faltó un poco de sangre, sobre todo en los minutos centrales del partido, en los que se vio superado por el equipo de casa. Afortunadamente para mis nervios, los chicos del Gijón Basket fueron por delante prácticamente todo el partido y, aunque llegamos a ver cómo se iba reduciendo la distancia entre ambos equipos en el marcador, los de casa no dejaron de luchar hasta el último segundo en lo que fue una merecidísima victoria local, la tercera consecutiva de todas las que quedan por llegar. Porque una cosa está clara, la mejoría del equipo se nota semana tras semana, y el trabajo incansable de casi cada día en los entrenos está haciendo de este un gran equipo con todos sus ingredientes. Entre ellos, la ilusión que transmiten a la afición que, ayer, como un jugador imprescindible, se dejó la garganta jaleando durante todo el partido, pero aún más cuando Fran, el primer entrenador, le pidió su ayuda. Fue entonces cuando la grada empezó a temblar en cada ataque rival y a aplaudir más aún en cada jugada de los chicos de Gijón. Espectacular. La verdad es que es una de las cosas que más me gusta del baloncesto, la unidad entre grada y banquillo, entre la afición y el equipo. No lo puedo remediar, es que escribo esto y sonrío al recordarlo. Emoción en estado puro. ¡Me encanta este deporte!

 

Así que la tarde acabó mucho mejor que empezó, y no sólo por la victoria del equipo al que fuimos a animar, sino también por otras cosas que ahora no vienen al caso.
 
Acabo ya, pero antes quiero agradecer desde mi publicación a la dirección del Gijón Basket 2015 el detalle de invitar a mi club, CB Laviana, a una tarde de baloncesto estupenda e inolvidable para nuestros pequeños. Algún día, podrán decir que ellos botaron un balón de basket en el Palacio de los Deportes de La Guía, en una pista ACB, en la que juega un equipo con un gran futuro por delante.

A todos, gracias.

martes, 10 de octubre de 2017

Volvemos...


Empezada ya la temporada 2017-2018, llega el momento de echar una ojeada a lo que nos espera este año. Como aficionada y madre de jugadores, como amiga de jugadores y entrenadores que se enfrentan este año a nuevos retos, estoy ansiosa por ir viendo cómo se va desarrollando la competición en todas sus categorías, refiriéndome, por supuesto, al baloncesto más cercano, al de casa, como yo lo llamo.

Si durante la pasada temporada, esta sección contó con la colaboración de Dely Menéndez, mi reportera de basket femenino, y con Manuel González, director deportivo de CB Laviana, entrenador y forofo de este mundo, al que más adelante dedicaré unas líneas (es uno de los que tienen nuevos retos este año), esta temporada que acaba de empezar vamos a intentar dedicarnos a los clubes más pequeños, a esos que necesitan, sin ninguna duda, que alguien les eche una mano y les ayude a darse a conocer. Por mi parte, haré lo que pueda para que eso sea así.
Como os decía, la temporada pasada fue una buena temporada en casi todo. Hemos conseguido amigos nuevos para el blog, hemos llevado el baloncesto que vivimos a muchas casas y, en general, creo que hemos tratado y hablado de temas  casi olvidados relacionados con el baloncesto, sobre todo en relación con el baloncesto femenino, mucho menos mediático que el masculino, con muchos más problemas y mucho más desconocido. Me daréis la razón en que Dely ha sabido engancharnos a las chicas del baloncesto, a esas guerreras incansables que se pasan los días de la temporada saltando obstáculos y dándolo todo. Ejemplo cercano de esto que os digo son las chicas del Basket CAU o BasketMar de Gijón, que este año están compitiendo de nuevo gracias a su tenacidad y a su decisión de no rendirse. Pero este es otro tema que abordaremos durante esta temporada.

Os decía que hemos hecho amigos nuevos para el blog, ¡pues sí! He tenido el privilegio durante los meses pasados de entablar algo así como una “relación cibernética” con dos blogs que se lo curran mucho en este mundo del baloncesto en Asturias, como son Asturbasket y La Canasta Asturiana,  dos webs que dedican mucho trabajo y esfuerzo a acercar algo más la parte doméstica de este deporte en todas sus categorías. ¡Y sin vacaciones! Menudo verano se han pegado cubriendo campeonatos por toda Asturias… A ambos, les doy las gracias desde aquí, por seguirme y ayudarme y por echarnos una mano con la comunicación de CB Laviana, mi actual club.
 
Muchos son los retos que tenemos por delante esta temporada, sí, y uno de los más importantes para mí, por muchas cosas, es el reto al que se enfrentan dos amigos a los que he tenido el privilegio de conocer a lo largo de estos últimos años. Quizá de los dos, sea Fran Sánchez con el que más amistad tenga, aunque nada tiene que envidiarle Manuel González, nuestro Manolín de CB Laviana. Ambos, de la mano y unidos por el color rojo del Gijón Basket 2015, van a compartir uno de los banquillos más deseados por los entrenadores asturianos, el del segundo equipo más importante de Asturias que compite en Liga EBA y tiene su casa en el Palacio de los Deportes de La Guía de Gijón, un pabellón ACB que, aún vacío, hace que te baile el corazón en el pecho. Ni siquiera contemplar esa pista cuando no hay nadie en ella, consigue acallar el clamor de la afición de las tardes de partido. Mirar esa cancha desde la grada ya te hace sonreír y estar sentado en el banquillo, pizarra en mano, mientras tus jugadores esperan tus instrucciones, debe dar algo de vértigo. Pero es algo que ellos están listos para vivir y para asumir, un reto al que se enfrentan con humildad y con ganas. Y van a hacerlo muy bien.


Durante estas semanas, hemos visto a Fran en innumerables entrevistas, en ruedas de prensa, hemos leído opiniones y declaraciones, suyas y de otros, sobre el equipo, sobre los jugadores, sobre los entrenadores… Yo desde aquí, hoy al menos, no voy a dar ninguna, solamente voy a desear toda la suerte del mundo a dos excelentes entrenadores, a dos estupendos amigos, a dos de las mejores personas con las que me he encontrado en este Paraíso Natural. ¡Suerte trainners!

Por cierto, y antes de que dé paso a las palabras de Dely, que también nos deja aquí su bienvenida, quiero agradecer a la FBPA el apoyo que durante los meses pasados ha demostrado al blog y a esta Sección Basket y su ofrecimiento a echarnos una mano, siempre que sea posible, en nuestro pequeño “trabajo”. Desde aquí, y públicamente, mi agradecimiento, ya que no es algo usual que un organismo oficial como este, preste su ayuda de manera desinteresada a una publicación como la nuestra. Gracias a Alberto Cuervo y a la FBPA por su apoyo al baloncesto asturiano y a los clubs que cada día luchan por formar a los pequeños jugadores que son el futuro de este deporte.
 
También quiero dar la bienvenida esta temporada a la Peña El Fortín de Pumarín, creada por amigos y seguidores del Unión Financiera Baloncesto Oviedo y desear un buen año a mis equipos favoritos, esos que han hecho que hoy el baloncesto sea para mí algo fundamental en mi día a día, como son CB Águilas (mi club de cabecera al que volvemos cada vez que vamos a casa y del que siempre tenemos las puertas abiertas), al OCB (que nos acogió nada más llegar a Asturias y con el que vibramos en cada partido) y al CB Laviana, al que hoy pertenecemos y con el que nos sentimos como en casa. Gracias a todos por dejarnos formar parte de algo tan maravilloso como es el baloncesto.

Os dejo con Dely y su saludo. Bss.
Isabel M. Pérez.
 

 

 

 

 

 

 

 

Preparados, listos, ¡YA!


 
Cuando yo era pequeña, siempre empezaba así. Carreras, competiciones de todo tipo…

Y ahora empezamos otra vez. Empezamos nueva temporada de baloncesto, de sección del blog, nuevo curso… El mes de septiembre, junto con enero, son meses de comenzar, de buenas intenciones, de apuntarnos al gimnasio, de llevar los estudios (en mi caso el trabajo) al día, de conocer nuevos compañeros, de organizar nuevamente la agenda para cuadrar entrenamientos de unos, clases de otros… Por eso me noto tan rara esta vez, mi agenda es mía únicamente, no tengo que “cuadrar” nada después de tantos años…
Bueno, pero a lo que íbamos y a lo que nos interesa aquí. Empezamos nueva temporada.

En realidad ya empezó, cuando escribo esto ya se jugó la copa federación, de la que salió vencedor el Femenino Avilés Basket y la copa Principado de Asturias que repitió vencedor, las chicas del CAU ganaron su ¿tercera o cuarta?, no lo recuerdo ahora mismo. Y es que esto comienza con copas y más copas.

Y como creo que es lógico, es momento también de hacer cambios, de probar nuevas cosas…
Este verano se creó la Asociación de Jugadoras de Baloncesto. Ahora que me doy cuenta, no sé seguro que se haya creado este verano, lo que es cierto es que yo me he enterado de su existencia este verano… Lo que sí sé seguro es que la presidenta, desde junio, es Lucy Pascua.

Aquí, en las Asturias, tenemos nuevo aspecto de la página web de la federación, con su parte buena y su parte mala, como todos los cambios. Me encanta que te pongan un enlace a Google Maps con la situación del polideportivo, pero me cuesta encontrar las jornadas, el calendario, los partidos del fin de semana… Será hasta que me acostumbre…
Esta que empieza es una temporada con mucho baloncesto femenino, bueno, mucho mucho, no, pero va en aumento. Para empezar las copas, las ya jugadas y las que quedan: Copa Alevín que se jugará durante casi toda la temporada; de 1ª división, tanto nacional (Copa Federación  ya mencionada) como de Autonómica, que se jugará en febrero; de Cadete Femenino también en febrero y de Liga 2, por llamar así a aquella en la que participaron nuestros máximos representantes junto con el vencedor de la Copa de 1º Nacional. Tenemos tres equipos femeninos en Liga 2, otros cuatro en primera nacional, la primera autonómica dividida en dos grupos y 14 equipos, en Junior Femenino hay primera y segunda categoría y 19 equipos, varios de ellos del mismo club…Además, ya está abierto el plazo de inscripción para la liga de madres, a la que, por supuesto os sigo animando a participar.

Y todo esto sin salir “de casa” pero con novedades también fuera. La Liga Femenina 1 tiene patrocinador, Liga Dia se llama ahora. Y con una gran novedad, o eso me parece a mí, en la forma de empezar. Todos comienzan el mismo fin de semana (sí, ya sé que eso es lo normal), en la misma cancha (esto es lo “raro”). El OpenDay. Y previamente una señora presentación a la altura de las de otras ligas, con jugadoras de los equipos, con grandes exjugadoras y otras celebridades haciendo de madrinas (no tengo claro que se diga así), de presentadoras, de lo que haga falta con tal de apoyar el baloncesto femenino. Y, sobre todo, ¡un partido en Teledeporte por jornada! Seguramente luego pase como con otras cosas, siempre son los de los mismos equipos pero vamos a tener un partido cada semana (eso entendí yo al menos).

Nos espera una temporada emocionante, estoy segura. Quizás una temporada en la que nuestros equipos de Liga 2 no sufran demasiado para conseguir la permanencia y estén peleando por los puestos de arriba, o que aumente el número de equipos asturianos en dicha liga, en la que nuestras selecciones asturianas hagan un estupendo papel en las distintas convocatorias. En la que la Selección Española consiga medalla (de oro, si puede ser, claro que sí) en el mundial que se celebrará en Canarias (pena que sea en septiembre, cuando no puedo pedir ya vacaciones para ir a ver algún partido… a mí me fastidiaron un poco con lo de convocatoria única, la verdad).

Sea como sea, ¡BUENA TEMPORADA A TODOS! Nos vemos en las canchas.

Porque, ¡Ellas también juegan!

#ILoveThisGame

#seccionbasket

#blogperez

#ellastbjuegan

 

 

 

viernes, 7 de julio de 2017

Ellas también juegan, por DelyAdela: El final de la temporada...



A lo tonto y a lo bobo, ya llegó el final de la temporada.

Hoy, el día que estoy escribiendo esto (mientras veo, de momento el partido por la medalla de bronce del europeo, esperando a la final de “mis chicas” de la selección femenina senior), estuve viendo la que creo que es la última final de la temporada, la de la liga de madres, en este casos 3x3 (otras de mis chicas).

Otros años, por esta época, estábamos con los últimos partidos, torneos varios, amistosos… Cangas de Narcea, Vegadeo a la final de liga de primavera (no sé cuantos años se organizó dicha liga, igual sólo uno pero a mí me tocó). A León varias veces, algunas con muy buenos resultados, vamos que con el trofeo, medalla y lo que pinte. En Mieres, cuando eran alevines y jugando en un centro comercial… Casi podría decirse que estaba más ocupada en junio que el resto de la temporada.

Este año no, no me tocó tanta ocupación baloncestística. Aunque ya desde el principio esta temporada es un poco especial, y no sólo por ser mi primera temporada como “corresponsal” (jajaja, evidentemente es broma, no me puedo considerar ni corresponsal, ni enviada especial ni nada de eso, estoy un poco “sobradilla” conmigo misma).

Empezó con el “corazón” partido. Mis hijos jugaban, por primera vez, en distintos clubes, lo que se me hacía un poco raro. Además, ella entrenaba en otro club, así que ya iban tres. Si normalmente miraba los horarios de dos competiciones en la página de la federación, este año fui ampliando, además de continuar, como desde la segunda mitad de la temporada pasada, mirando mis designaciones, esos partidos en los que me tocaba “currar”.

Hoy, cuando estaba viendo jugar a las madres, a esas valientes que tienen la moral de ir a entrenar uno, dos o los días que sea necesario, y sobre todo posible, que tienen que “llevarse” a sus hijos a los partidos (había varios, o mejor dicho varias, abundaban las hijas no sé muy bien porque, hijas por la pista jugando mientras sus madres lo daban todo), que andan buscando patrocinadores para sus equipos, pensaba que, la próxima temporada yo seguiré siendo madre, evidentemente, pero no de jugadores, ninguno de los dos va a jugar la próxima temporada. Pero a la vez pensaba que tenía que decidirme ya, que debería animarme a pasar a la acción. Por suerte, tengo todo el verano por delante, bien para decidirme, bien para que se me pasen las ganas, ya veremos en septiembre.

En realidad había pensado pedirle permiso a “mi jefa” para que me dejara hablaros de mi otro yo, de mi vida como profesora. Más que nada porque, además de cumplir mis bodas de plata como profe (pasa el tiempo volando, no suena original pero es que ¡es así!), este curso resultó un pelín complicado, con adolescentes poco acostumbrados al mínimo esfuerzo y con padres demasiado protectores, por decirlo de alguna manera, interesados más en la puntuación y en mi modo de corregir exámenes que en que su hijo/hija aprenda algo. Pero parecería un escrito más, de un profe más, quejándose de su vida a pesar de las múltiples vacaciones que tenemos… y, la verdad, no me apetece demasiado, prefiero pensar en que el año que viene será mejor.

Pero no, no os voy a dar la brasa con mis quejas profesionales, podéis estar tranquilos, aunque me guardo ciertas ideas, hay algunos aspectos que yo noto en las aulas y que creo que se empiezan a notar también en las gradas, en los equipos… Lo dicho, me lo guardo.

Con vuestro permiso, yo seguiré pensando qué temas os podrían interesar. Si continúo en este mundo del blog la próxima temporada, seguiré intentando presentaros a gente tan interesante y cercana (de mis tres primeras opciones aún me queda por escribir sobre una), seguiré hablándoos de las jugonas que tenemos por aquí, y de las que me pillen más lejos. Tengo unas cuantas ideas, del pasado y del futuro, pero sobre todo ¡de baloncesto femenino!

Por que, ¡Ellas también juegan!




#ellastbjuegan

 
#seccionbasket
 
 
#delyadela

 
#blogperez

 
#ILoveThisGame